Bailando

Intérprete

Ríndete a la danza. No te la apropies. El Arte se revuelve si intentas apropiártelo. Solo puedes tocarlo, fugazmente, y nunca atraparlo.

Como un caballo galopante, su fuerza y su verdad son la herencia que lleva e integra en su cuerpo. Ese cuerpo flaco, como un humanoide de Giacometti. Nómada y curioso por la vida, se pone al servicio de una danza sin nombre. Los gestos que recorren su vida vienen de lejos. Reduce, reutiliza y recicla los movimientos y el material. La memoria y la experiencia le impiden ser absorbido en un solo camino, le permiten orientar su búsqueda y dirigir su danza hacia la diversidad.

 

También le gusta revalorizar esta mezcla, jugando entre la improvisación y la composición, entre lo formado y lo informe. Haciendo preguntas como: ¿cómo dialogan estos dos polos? ¿Dónde está el equilibrio para mí? Haciendo las preguntas en el movimiento mismo.

 

Todo esto se lleva a cabo en la creencia. Pau Aran cree en la humanidad, su poder y honestidad a través del movimiento. Cree en la dinámica, en las sorpresas y en los cambios, en tres niveles de búsqueda. Cree en nuestros ancestros de la danza, que recorrieron el camino y mostraron el camino. Cree en el agua, el aliento, el fuego y la tierra.

 

Pau Aran juega con todo esto en su uso de los extremos, polos opuestos en el espacio y el tiempo, opuestos pero unidos, yendo por caminos separados al mismo tiempo, unidos por su relación dentro del espacio mismo.

 

En eterna espiral separados y de nuevo juntos en la presencia del bailarín, en la danza. Una danza que a veces es extrema en otras minimalista, peatonal, pequeña y refinada. Donde el éxito se define a través de una comprensión encarnada de uno mismo, de los demás, de este momento en el tiempo.