Creando

El movimiento empieza mucho antes del gesto. Inicia con la propia vida. Es un gesto habitado.

Cuando crea una danza se entrega a ello completamente. Se vuelve hacia sí mismo y, como la Gran Ballena, de vez en cuando sale a la superficie y muestra un chorro de agua, o un salto hipnótico. En su imaginación la danza funciona así; el momento en que estamos en el escenario es un reflejo de la ballena cuando salen a la superficie a jugar o simplemente a respirar. El resto del proceso creativo ocurre, al igual que la ballena, justo debajo de la superficie, lejos de la mirada del público.

 

En todo esto piensa que hay una sutil danza entre la tradición, las tendencias, la modernidad y la contemporaneidad. Todo un espectro de colores que se fusionan, pero a cada color se le da todo su valor. En cierto sentido, todo ya está hecho. Nada es nuevo, todo ya ha sido inventado. Sin embargo, entre estos diversos conceptos hay muchos hilos y puentes coloridos que se interconectan para unirlos. Así que siente que su propósito es también explorar y disfrutar viajando sobre esos puentes, este mapa de color del arco iris, un cartógrafo del alma. Viajando en última instancia más allá de la mera sensibilidad, y en esa necesidad artística universal, la verdad.